Dieta y nutrición¿Una caloría es una caloría? El mito que arruinó nuestros platos
- Thomas E. Levy — Dr. Thomas Levy
- prof. David Ludwig — Translating Science into Practice
- Bracia Rodzeń — Dla Lekarzy
- Scientific evidence of diets for weight loss: Different macronutrient composition, intermittent fasting, and popular diets. · Nutrition 2020
- Effects of dietary macronutrients on the hepatic transcriptome and serum metabolome in mice. · Aging Cell 2022
- Protein Leverage: Theoretical Foundations and Ten Points of Clarification. · Obesity (Silver Spring) 2019
- Associations of dietary macronutrients and energy intake with diabetic kidney disease and all-cause mortality in diabetes: evidence from NHANES. · BMJ Open Diabetes Res Care 2026
- Macronutrient Distribution and Frailty According to Energy Sufficiency. · Nutrients 2026
- Orthomolecular Medicine News Service — What Are Humans Designed to Eat? Metabolic Flexibility, Energetic Resilience, and the Modern Food Environment
- Orthomolecular Medicine News Service — Metabolic Repletion Protocol for Autism Spectrum Disorder: A Retrospective Clinical Case Series Suggests Rapid Symptomatic Improvement in 200 Children
- Orthomolecular Medicine News Service — Reigniting Hope: Managing Systemic Lupus Erythematosus with Integrative Orthomolecular Medicine
Thomas E. Levy destaca que las calorías son importantes, pero también importa de qué alimentos proceden.
- Thomas E. Levy advierte que restringir los alimentos equivocados puede perjudicar la salud y provocar desnutrición.
- El profesor David Ludwig señala que podría ser errónea la idea de que todas las calorías actúan igual.
Lo que escriben los autores
Las calorías son importantes, pero no son el criterio más importante; también importa qué alimentos elegimos.
Restringir los alimentos equivocados puede perjudicar la salud, y consumir cantidades demasiado pequeñas de nutrientes importantes puede provocar desnutrición crónica.
La idea de que todas las calorías son iguales se considera errónea.
Reducir los carbohidratos refinados y elegir alimentos con más grasa puede aportar más beneficios.
Los beneficios de la dieta baja en carbohidratos para la diabetes tipo 2 se han descrito en varias revisiones y metaanálisis de estudios.
Estudios de PubMed · Europe PMC
Seleccionamos 5 estudios con los mejores resultados positivos. Es una selección, no una revisión completa de toda la investigación.
Número total de estudios sobre este tema en PubMed: 22 297.
La revisión señala que, a largo plazo, distintas dietas producen una pérdida de peso similar, y que la adherencia a la dieta y la calidad de los alimentos son importantes.
Objetivo del estudio: Se han creado nuevas estrategias dietéticas para tratar el sobrepeso y la obesidad, que se han hecho populares y se han adoptado ampliamente. Sin embargo, se basan principalmente en impresiones personales y en relatos publicados en libros y revistas, más que en pruebas científicas.
Resultados: A corto plazo, se considera que las dietas ricas en proteínas y bajas en carbohidratos y el ayuno intermitente favorecen una mayor pérdida de peso y podrían adoptarse como impulso inicial. Sin embargo, se requiere cautela debido a sus efectos adversos. A largo plazo, las pruebas actuales indican que distintas dietas producen una pérdida de peso similar, y que la adherencia a las dietas predice su éxito. Por último, es fundamental adoptar una dieta que genere un balance energético negativo y se centre en la buena calidad de los alimentos para promover la salud.
«No consta» no significa que nadie pagara: la base de datos no siempre lo registra.
Un estudio en ratones mostró que la composición de macronutrientes, en particular la cantidad de grasa, se asociaba con cambios en vías genéticas y metabólicas relacionadas con el envejecimiento.
Objetivo del estudio: La composición de macronutrientes de la dieta influye tanto en la función hepática como en el envejecimiento. Estudios anteriores sugerían que la longevidad y los niveles de expresión génica hepática respondían mucho a las proteínas de la dieta, pero casi nada a otros macronutrientes.
Resultados: Más genes de las vías relacionadas con el envejecimiento (en particular mTOR, IGF-1 y NF-kappaB) mostraron correlaciones significativas con la ingesta de grasa en la dieta que con la ingesta de proteínas y carbohidratos. Además, el patrón de cambios en la expresión génica en relación con la ingesta de grasa iba en dirección opuesta al efecto de distintos niveles de restricción calórica, lo que concuerda con que la grasa de la dieta tiene un impacto negativo en el envejecimiento. Encontramos que 732, 808 y 995 metabolitos séricos presentaban una correlación significativa con el contenido de proteínas (5%-30%), grasas (8,3%-80%) y carbohidratos (10%-80%) de la dieta, respectivamente. El análisis de las vías metabólicas reveló que la señalización del esfingosina-1-fosfato era la vía más afectada por el contenido de grasa de la dieta; también se había identificado como una vía metabólica con cambios significativos en un estudio anterior sobre restricción calórica. Nuestros resultados sugieren que, en comparación con otros macronutrientes, la grasa de la dieta tiene un gran impacto en las vías génicas y metabólicas relacionadas con el envejecimiento.
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El artículo describe pruebas de que la proporción de proteínas en la dieta puede influir en la cantidad de calorías consumidas.
Objetivo del estudio: Se ha prestado mucha atención a las grasas y los carbohidratos como causas nutricionales del consumo excesivo de energía y la obesidad. En 2003 se propuso un modelo de regulación de la ingesta según el cual el tercer macronutriente, la proteína, no solo interviene, sino que es un factor principal que determina la ingesta de calorías mediante su interacción con los carbohidratos y las grasas.
Resultados: Este modelo, llamado apalancamiento proteico, sostiene que la estricta regulación de la ingesta de proteínas provoca un consumo excesivo de grasas y carbohidratos (y, por tanto, de energía total) en las dietas con una baja proporción de energía procedente de proteínas, y un consumo insuficiente de estos en las dietas con una alta proporción de proteínas. Desde entonces, el apalancamiento proteico se ha demostrado en diversos estudios con animales y en varios estudios sobre la regulación de los macronutrientes en humanos. Cada vez se debate más su posible papel en la epidemia de obesidad. Sin embargo, en los últimos años han surgido varios conceptos erróneos sobre el apalancamiento proteico. El objetivo de este artículo es exponer brevemente algunos aspectos clave de la teoría subyacente y aclarar 10 malentendidos que podrían desviar la atención de las cuestiones fundamentales.
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En las personas con diabetes, un mayor consumo de proteínas y fibra se relacionó con una menor probabilidad de enfermedad renal.
Objetivo del estudio: La alimentación es fundamental para controlar la diabetes, pero aún no está claro cómo influyen la ingesta de macronutrientes y energía en la enfermedad renal diabética (ERD) y en la mortalidad por cualquier causa. Este estudio tuvo como objetivo investigar estas asociaciones e identificar los niveles de ingesta relacionados con las menores probabilidades de ERD y mortalidad.
Resultados: Tras ajustar por múltiples variables, una mayor ingesta de proteínas y fibra alimentaria mostró asociaciones lineales inversas significativas con la ERD (tendencia P <0,05). En comparación con el cuartil más bajo (Q1), el cuartil más alto (Q4) presentó probabilidades de ERD significativamente menores: proteínas (OR=0,41; IC del 95%: 0,21 a 0,79) y fibra (OR=0,50; IC del 95%: 0,31 a 0,82). Los puntos de inflexión estadísticos asociados con menores probabilidades de ERD fueron más de 74 g/día de proteínas y más de 14 g/día de fibra. Un análisis exploratorio de mediación sugirió que el índice de masa corporal y la hemoglobina explicaban parcialmente las asociaciones de las proteínas y la fibra con la ERD, respectivamente. En el análisis prospectivo, tras una mediana de seguimiento de 48 meses (366 muertes, que representan 3,36 millones), solo la ingesta de energía mostró una asociación en forma de U significativa con el riesgo de mortalidad (p no lineal <0,05). La mortalidad fue más baja con una ingesta diaria de energía de entre 1750 kcal y 1810 kcal.
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En las personas mayores con una ingesta suficiente de energía, no ajustarse a las proporciones recomendadas de macronutrientes se relacionó con una mayor probabilidad de fragilidad.
Objetivo del estudio: El estado nutricional es un factor potencialmente modificable relacionado con la fragilidad en las personas mayores. Sin embargo, se ha estudiado poco la relación entre el equilibrio de macronutrientes y la fragilidad, y esta podría variar según si la ingesta de energía es suficiente. Examinamos la asociación entre el cumplimiento de los intervalos aceptables de distribución de macronutrientes (AMDR) y la fragilidad, teniendo en cuenta si la ingesta de energía era suficiente.
Resultados: Entre los 925 participantes con una ingesta de energía suficiente y los 1878 con una ingesta insuficiente, la prevalencia de fragilidad fue del 6,1% y del 9,5%, respectivamente. El incumplimiento de los AMDR se asoció con mayores probabilidades de fragilidad en los participantes con una ingesta suficiente de energía (OR, 5,58; IC del 95%, 1,59-19,67), pero no en los participantes con una ingesta insuficiente (OR, 1,08; IC del 95%, 0,69-1,68). Entre los participantes con una ingesta suficiente de energía, el incumplimiento de los AMDR de proteínas (OR, 2,63; IC del 95%, 1,02-6,84) y grasas (OR, 2,38; IC del 95%, 1,19-4,77) se asoció significativamente con la fragilidad; la asociación con el incumplimiento de los AMDR de carbohidratos fue marginalmente significativa (OR, 2,15; IC del 95%, 1,00-4,65). Los análisis RCS mostraron asociaciones no lineales significativas entre la ingesta de carbohidratos y proteínas y la fragilidad en los participantes con una ingesta suficiente de energía. El incumplimiento de los AMDR se asoció con la fragilidad principalmente entre las personas mayores con una ingesta suficiente de energía. Estos hallazgos sugieren que la suficiencia energética y la distribución de macronutrientes pueden ser aspectos complementarios del estado nutricional en relación con la fragilidad.
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Perspectivas y materiales de opinión
Los contenidos siguientes presentan opiniones, interpretaciones e hipótesis de los autores. No se consideran equivalentes a los estudios científicos ni a las revisiones sistemáticas.
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